Desde pequeña, cuando ya miraba el mapamundi con admiración (uno en el que aún existía la URSS y Yugoslavia) yo ya sabía que estaba preparada para la vida de nómada. Nunca había salido de ahí, pero algo me decía que el mundo era grande y estaba lleno de conocimiento.
No he visto ni conocido ni la mitad de lo que desearía, sin embargo la sensación sigue ahí, cambiar por que sí, moverse en cualquier dirección, vivir vidas diferentes, puesto que en cada lugar cambia algo en mi.
Cada vez que veo un mapa me sigue invadiendo la ansiedad por conocerlo todo.
Ahora se acerca el momento de volver a cambiar, no nado en un mar de posibilidades, pero sí sé que voy a encontrar varias opciones.
Otra vez esa sensación de no saber dónde iré, dónde estaré el próximo mes, en qué lugar y haciendo qué. Esta sensación que se repite cada vez con más naturalidad y esa incertidumbre que se apodera de mi otra vez y que cada vez es más bienvenida, pues tras ella hay otras vidas, otras experiencias, otro lugar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario